Una conversación sobre la historia de una mesera que recibió una propina de $1000 junto con el número de un cliente que esperaba que ella lo llamara. Ella agradeció el gesto, explicó que el dinero le ayudaría con la renta, pero dejó claro que no estaba interesada románticamente. El tema abre el debate sobre si está mal intentar conquistar a alguien con dinero, si existe una expectativa emocional detrás de los regalos y hasta qué punto una persona tiene derecho a aceptar la ayuda sin sentirse obligada a corresponder sentimentalmente.
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