Rosalía inicia su Lux Tour

Foto: Gareth Cattermole / Getty Images Entertainment / Getty Images

Rosalía inauguró su Lux Tour con un despliegue escénico de gran formato en el LDLC Arena de Lyon, Francia, donde convirtió un concierto pop en un espectáculo con ambición operística.

Durante una hora y cuarenta minutos, la artista catalana presentó un show dividido en cuatro actos que reafirmó su posición como una de las intérpretes más innovadoras del panorama global.

La cantante de 33 años cautivó a los 13.700 asistentes — muchos de ellos hispanohablantes — con un repertorio centrado en su álbum Lux, sin dejar de lado piezas emblemáticas de Motomami. En un gesto especialmente celebrado por el público francés, todas las letras fueron mostradas en tiempo real con traducción al francés.

La propuesta escénica, construida en cuatro actos más un intermezzo, destacó por su minuciosa dirección artística: escenografía, vestuario y coreografías creadas por el colectivo francés (La) Horde, que aportó diez bailarines para acompañar a Rosalía en cada transición visual.

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El repertorio avanzó entre contrastes: momentos íntimos como la interpretación al piano de “Sauvignon Blanc”, acompañada por una lluvia dorada sobre el escenario, y estallidos de energía con temas como “BIZCOCHITO” y “DESPECHÁ”, que desataron la euforia del público. Uno de los picos emocionales llegó con “Berghain”, en el segundo acto, donde las voces grabadas de Björk y Yves Tumor se sumaron a una puesta en escena dominada por pulsos techno que hicieron vibrar todo el recinto.

La sorpresa de la noche llegó en el Acto III con una canción inédita — un momento que podría variar a lo largo de la gira — seguida de una versión de la adaptación disco de Gloria Gaynor de “Can’t Take My Eyes Off You”. En este número, Rosalía se situó dentro de un marco dorado, transformada en una suerte de Mona Lisa viviente.

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Para el cierre, la artista eligió la conmovedora “Magnolias”, última pista de Lux. La interpretó completamente sola sobre un escenario vacío, antes de desaparecer entre un haz de luz.

La respuesta del público fue una ovación prolongada dedicada también al director de orquesta y a los músicos, culminando una noche que se sintió más cercana a una gran producción de la Ópera de Lyon que a un concierto pop convencional.


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